VISITANTE NOCTURNA.
Siempre llega con el mismo vestido morado, y siempre está tan feliz, como no la había visto antes, me dice cosas bonitas y dulces y me hace sentir que no tengo nada de que preocuparme, aunque cuando la vi volando en medio de luces de colores temí que se cayera, porque que yo sepa no sabe volar. Aquella vez subíamos a ver a mi amiga Dunia que vive en San Antonio, casi no podía reconocer las calles de aquel barrio caleño que siempre me deslumbra por la magia y la perfección con que encierra el tiempo en su arquitectura. Pensé que había pasado mucho tiempo desde que había ido a Cali y por eso lucía tan distinto, no recordaba aquella montaña de arena que parecía un desierto en el centro de Cali, y entonces fue cuando recordé que ella había muerto y que si venía conmigo en ese momento era porque me estaba jugando una broma, o a lo mejor me la estaba jugando yo misma con mi juguetona imaginación. Es un escrito mío, pensé, seguro que empecé a escribir en la madrugada este cuento y me quedé do...