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Mostrando entradas de agosto, 2025

MI NIÑA Y YO

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A mi hija en el primer escalón de su cuarto piso   Mi hija fue criada en un matriarcado, no obstante ella le apostó al amor y ha hecho lo necesario para asegurarse una relación de pareja. Irónicamente yo le admiro su lealtad a ese sentimiento al que yo no he podido serle ni fiel ni leal. Mi niña y yo somos gotas de agua de océanos diferentes, nuestro sistemas de creencias distan mucho y aún así sabemos abrazar nuestras diferencias. Admiro el respeto que mi hija siente por mi manera de pensar en algunos tópicos y como me expresa su respeto con ese silencio que no reprocha sino que comprende.  Yo no sé si ella es consciente que ese silencio que ella administra también en su vida social es una de sus fortalezas con la que se asegura el afecto, la admiración y el respeto de su círculo social. Juntas hemos pasado por momentos difíciles como si fueran partos en los que nos damos vida mutuamente a veces siento que es ella quien me está dando a luz con sus cuidados y otras veces...

OBESIDAD CONCEPTUAL

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 Ahí estoy yo, en una nueva reunión social, los invitados llegan ataviados con un pesado equipaje de creencias, que se han engrosado con el consumo masivo de información a través de las redes sociales. La información se ha convertido en la comida de esta época, es puesta cual bufete en las diferentes plataformas para ser devorada con ansias no tanto de conocimiento sino con el voraz apetito de un ego en franca competencia, necesitado cada vez de más reconocimiento. Los antiguos temas de conversación en las reuniones que versaban sobre la actualización de nuestras vidas, antes de que las exhibieramos en redes sociales, han sido desplazados por un despliegue de eruditos glotones de la información que se han hecho expertos en diferentes temas.  No falta el experto en ejercicio físico, nutrición, finanzas, política, religión, espiritualidad, constelaciones familiares, viajes, filosofia, vinos, fiestas y el más popular el nuevo sicologo sistémico que está analizando a los demás gl...

ROSITA

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Rosita fue el primer corazón abierto que encontré en Estados Unidos, la primera mano generosa que desde el primer momento solo ha sabido darme lo que ha estado en su poder darme. Desde que la conocí supe que mi amistad con ella sería más duradera que mi matrimonio con su hijo, sí, Rosita entró a mi vida como mi suegra y contrario a las experiencias que muchas personas tienen con sus suegras, mi experiencia con ella ha sido muy positiva. Ella es la matriarca de la familia Madrigal, dueña de un entusiasmo ilimitado, la mejor amante que pueda tener la música, es una excelente bailarina, que además toca el piano y la guitarra. Hasta hace poco nos deleitaba con su voz y hacía gemir el "Ave María" como una diosa. Le encanta preparar fiestas y ser anfitriona porque es sociable por naturaleza. Tiene las puertas de su casa abiertas para la gente, de hecho varias vecinas tenemos las llaves de su apartamento y sabemos que podemos entrar allí, a veces incluso, sin llamar a la puerta, a...

QUINCE AÑOS SIN ELLA

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 A veces me sorprendo con conductas tan parecidas a las de mi madre, como cuando me dedico a tejer a crochet una prenda mientras veo/escucho una serie de Netflix, mi madre hacía lo mismo solo que viendo alguna novela de RCN o Caracol.  En esencia fuimos muy distintas, ella conservó la mayoría del sistema de creencias con el que la educaron mientras yo empecé a temprana edad a cuestionar todas las creencias que me inculcaron mientras crecía. La primera que cuestioné energicamente fue aquella de que una mujer necesitaba la presencia de un hombre en casa para ser respetada por la sociedad. Cómo podía una mujer ser respetada si ni siquiera el hombre que tenía en casa era capaz de hacerlo? Preguntaba yo en medio de mi rebeldía. Quizá por eso no he conseguido honrar el amor romántico y la monogamia. A mi edad mi madre, al igual que yo, ya había enfrentado varias batallas con la muerte, y había sobrevivido incluso en circunstancias tan adversas que yo perdía toda esperanza, pero ella...