MI NIÑA Y YO

A mi hija en el primer escalón de su cuarto piso Mi hija fue criada en un matriarcado, no obstante ella le apostó al amor y ha hecho lo necesario para asegurarse una relación de pareja. Irónicamente yo le admiro su lealtad a ese sentimiento al que yo no he podido serle ni fiel ni leal. Mi niña y yo somos gotas de agua de océanos diferentes, nuestro sistemas de creencias distan mucho y aún así sabemos abrazar nuestras diferencias. Admiro el respeto que mi hija siente por mi manera de pensar en algunos tópicos y como me expresa su respeto con ese silencio que no reprocha sino que comprende. Yo no sé si ella es consciente que ese silencio que ella administra también en su vida social es una de sus fortalezas con la que se asegura el afecto, la admiración y el respeto de su círculo social. Juntas hemos pasado por momentos difíciles como si fueran partos en los que nos damos vida mutuamente a veces siento que es ella quien me está dando a luz con sus cuidados y otras veces...