MI MARIDO ES BISEXUAL

 En mi cuenta de instagram ha despertado gran curiosidad, un reel donde hablo sobre la bisexualidad   de muchos hombres casados. No me esperé la magnitud del efecto que ha causado y sobre todo el derroche de sinceridad de parte de los mismos hombres.

Estas prácticas no suelen ser consensuadas con la pareja por lo que entran en categoría infidelidad, son condenables por la sociedad y por las engañadas esposas, aunque muchas veces no lo suficiente para terminar el matrimonio.

Pero este tema es entre muchos otros algo de lo que no se habla porque nada pone mas en riesgo el amor romántico y la amatonormatividad que un hombre bisexual.

Lo que yo hice fue exponerlo y hablarlo sin juicio ni condena, con lo que muchos hombres se sintieron más liberados que expuestos, como si les hubiera quitado el peso de la furtividad de encima.

He recibido mensajes privados con testimonios crudos y cargados de honestidad agradeciendome por visibilizar algo que de alguna manera ellos quisieran que fuera del dominio público.

Hay más de mil comentarios de quienes se aventuraron incluso a admitirlo en público. Se crearon conversaciones entre muchos e incluso nacieron nuevos vínculos dentro de la conversación.

Siempre sospeché de esa vulnerabilidad masculina respecto a sus preferencias sexuales, que ha quedado expuesta en la respuesta que sigo obteniendo en ese reel. Y es que es evidente que muchos cargan con el pesado fardo de una expectativa muy grande respecto a su masculinidad, como si ese rol se le atribuyera exclusivamente a los heterosexuales, de hecho en nuestra sociedad la homosexualidad masculina está ligada a una pérdida de la masculinidad.

Me he dado cuenta que las necesidades sexuales de la mujer han sido reclamadas en público más que las de los hombres, como si asumieramos que los hombres tienen garantizado el placer solo porque su rol sexual es mas activo y permisivo que el de la mujer. 

Pero me encontré con el hecho de que muchos hombres sienten que ellos tienen que satisfacer nuestras necesidades aún a costa de las suyas.

La educacion sexual que hemos recibido le ha asignado el rol de ser penetradas exclusivamente a las mujeres, en nuestro imaginario no hay cabida para pensar que un hombre heterosexual también desee ser penetrado. Nos falta mucho camino por recorrer respecto a la educación sexual que aparentemente es lo único que contrario a la ciencia y la tecnología sigue en pañales. 




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