HIPERSEXUALIDAD

Una publicación que subí a instagram en marzo de este año, ha tenido una visibilidad inusual en mi perfil de instagram, el público que más he capturado ha sido el masculino, por obvias razones, en la publicación hablo de sexo, un tema que a pesar del "modernismo" en que estamos inmersos parece seguir siendo tabú. 

Los comentarios de los hombres son variados pero no podían faltar los que consideran que si una mujer habla de sexo de manera libre como lo hago yo, es inapropiado y definitivamente hay algo muy malo en esa mujer, en este caso en mí. 

Y es que los hombres nos perciben en un espectro muy reducido: la diosa o la puta. Es dificil por no decir que imposible, ganarse la admiración de los hombres, sobre todo porque una penosa mayoria son homoafectivos, solo convierten en héroes y se hacen devotos de otros hombres. Las mujeres somos el objeto de su crítica y de su respectiva condena por no guardar la compostura esperada de una dama. Pero lo curioso es que se nos crítica y condena por el mismo motivo que nos desean. Es decir por ostentar sobredosis de sensualidad, entonces se nos mira de reojo, con desconfianza, no saben en que lugar de sus vidas podríamos tener cabida.

La hipersexualidad y la inteligencia son excluyentes en las mujeres, estamos destinadas a ser inteligentes pero indeseables sexualmente o hipersexuales pero brutas. Pero si la hipersexualidad es territorio masculino ¿porqué una triste mayoría padecen de tan mal desempeño sexual? ¿Qué es entonces la hipersexualidad? ¿Es un deseo que hay que satisfacer a todo coste? O ¿es un tema que amerita reflexión mas allá de la excitacion genital y el apuro hormonal?

He ahí la diferencia entre el abordaje sexual de hombres y mujeres.

 No es un secreto que la sexualidad masculina es mas básica y por ende menos satisfactoria para muchas mujeres, mientras que la sexualidad femenina goza de una exquisita complejidad que nos brinda una gama más extensa de posibilidades para satisfacernos. Y esa brecha es la que nos separa no de los hombres, sino del goce de nuestra sexualidad cuando compartimos nuestro cuerpo con ellos.

Nuestra precaria educación sexual fue falocéntrica, desde los cuentos de hadas, pasando por la tradición oral mentirosa de nuestras ancentros, hasta la pornografia aprendimos que el placer sexual de la mujer giraba en torno al falo, 

Hubiera agradecido que se me hubiera dicho que yo sola también podía gozar de mi sexualidad sin que eso fuera pecaminoso o algo de lo cual sentirme culpable, o que me hubieran dicho que mis orgasmos no necesariamente se producían con penetración y que yo los podía detonar a mi manera. En definitiva si me hubieran dicho que la Penetración solo tenía fines reproductivos y no lúdicos, no hubiera perdido tanto tiempo centralizando a los hombres en mi vida.

Toda la responsabilidad del placer femenino ha estado fundamentada en algo tan primario como un falo y su capacidad de erección e incluso hasta de su tamaño.

Por fin más mujeres están despertando a la complejidad de su cuerpo y a la realidad del orgasmo femenino y en ese proceso se está descentralizando a los hombres de nuestra vida, en un momento coyuntural con la crisis de liderazgo que enfrenta el gremio masculino

En este orden de ideas he llegado a ese momento en que tengo que pensar muy bien con que tipo de contenido quiero alimentar mis redes sociales, porque aunque se me da muy bien hablar abiertamente de sexualidad, la recompensa en términos del tipo de atención y comentarios que dejan los hombres, que son mi público mayoritario, es tan pobre, que no lo amerita.



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