MONOGAMIA

 Ensayo para el Diplomado de Literatura sobre la Monogamia.

MONOGAMIA

 1-La monogamia es un contrato tácito de esclavitud con consentimiento informado, es la promesa que jamás se cumple. Las partes implicadas se comprometen, en nombre del amor, a brindar la exclusividad afectiva y sexual durante el matrimonio, que por demás se espera que dure toda la vida. Pero, ¿existe algo más dramático que la condena a desear sexualmente a la misma persona por el resto de tu vida? Eso vendría siendo el equivalente a comer el mismo menú día tras día mientras estés en la tierra y tener que conformarte con apreciar y oler los demás menús sin poderlos acceder en nombre de una creencia que cada vez cobra menos vigencia, la realidad así lo demuestra. La monogamia se ha instalado tan bien en nuestra sociedad que incluso el mero compromiso de convivencia entre dos personas sin contrato matrimonial de por medio, tiene implícito ese acuerdo de exclusividad. 

2-Hemos aprendido que el matrimonio es una especie de jaula o de pecera llamado “hogar” donde debemos ser confinados en pro de la seguridad de la relación y donde además debemos domesticar nuestros instintos y nuestra verdadera naturaleza en pro del bienestar de nuestra pareja, se nos ha enseñado que en el matrimonio volar significa traicionar al otro, que somos los responsables de la seguridad emocional del otro y que por eso tenemos que perdernos a nosotros mismos para no contrariarlo. 

3-El problema principal que enfrenta la monogamia es la manera como llegamos al matrimonio, usualmente basados en la química sexual, la cual está a cargo de la feniletilamina (FEA) que es químicamente una amina aromática muy simple, semejante a las anfetaminas; es además un alcaloide y un neurotrasmisor biosintetizado. En el cerebro humano, se le atribuyen roles como neuromodulador o neurotransmisor. Con la feniletilamina se segregan también norepinefrina, que reduce el apetito y produce euforia, y oxitocina, que además de provocar las contracciones uterinas en el parto y producir leche, es un mensajero químico del deseo sexual, y estimula los neurotransmisores que originan el enamoramiento. La mala noticia es que la feniletilamina desaparece con el tiempo, se estipula que después de dos años. Si durante el enamoramiento no se han fortalecido lazos más fuertes que unan a la pareja, al desaparecer la química sexual, quedaran a merced del aburrimiento que produce la rutina y la disminución del deseo sexual. Para entonces es muy posible que la feniletilamina esté haciendo lo propio con otros individuos que están por fuera del compromiso, es decir la tentación por saborear un nuevo menú se hace inminente. 

4-Es cuando la pareja busca ayuda, uno les escucha decir “queremos salvar nuestro matrimonio” como cuando se recibe la noticia de una enfermedad terminal y se aplican desesperadamente tratamientos para salvar la vida. En el caso de las relaciones la quimioterapia suele ser la búsqueda de experiencias que revivan ese deseo desbordante que sentíamos al inicio de la relación. Muchos acuden a experiencias como el poliamor, swingers o incluso consideran traer una tercera persona a la relación para buscar el punto de equilibrio. Pero hasta ahora estas alternativas han traído más problemas a las parejas que soluciones, es una de esas quimioterapias invasivas que matan al paciente con más rapidez que el mismo cáncer. 

5-Pero ¿a quién se le ocurrió inventarse un compromiso de ésta índole? la monogamia se inició en el Neolítico (6.000 a 3.000 a. C.), cuando la vida nómada quedó atrás y los seres humanos comenzaron a asentarse en poblaciones estables. Las razones ancestrales que llevaron a este tipo de “organización” tenían sentido en aquel entonces. Por un lado los hombres se aseguraban una hembra en tiempos en que escaseábamos, una vez la conseguían la protegían y cuidaban al tiempo que se aseguraban que las crías eran suyas.

Otra razón fue la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Y la protección de los niños, pues se consideró que se podrían cuidar mejor y ofrecerles una mayor atención dentro del seno de una pareja monógama que estuviera centrada en ellos. Para la época fue una gran solución que pudo ser funcional pero no necesito un párrafo de justificación para saber que actualmente los motivos que generaron la monogamia ya no están vigentes porque como sociedad hemos fallado en cada uno de estos objetivos. 

6- Las promesas de la monogamia para la mujer han sido la seguridad afectiva y económica, no obstante esa promesa ha sido fallida y nos ha llevado de regreso a la época de la caverna, donde la mujer competía con otras hembras para asegurar la supervivencia propia erigiéndose como la mejor postora para darle descendencia al macho. Para esto daba turgencia a sus senos y garantizarle al macho una mejor nutrición a sus crías, o adaptando zancos a su calzado para simular unas piernas largas que aseguraran la buena marcha en las largas jornadas, o haciendo lucir caderas más grandes lo cual garantizaba a los machos un parto sin complicaciones. La tiranía de la forma que data de esas épocas, regresa gracias a la monogamia como respuesta a esa amenaza constante con la que muchas mujeres viven temiendo que su macho las deje por otra que esté en mejores condiciones que ellas, sobre todo cuando el varón cumple con ser amoroso esposo y buen proveedor (un verdadero espécimen en vía de extinción) lo que motiva a las mujeres a cuidarse físicamente para asegurar su pareja. Los hombres en cambio no parecen tener que lidiar mucho con éste aspecto, pues ellos encaran las señales de la vejez tales como su respectiva barriga y calvicie, sin pena alguna y casi que con orgullo, la proliferación de cirugías estéticas mayor en mujeres que en hombres así lo demuestra. La monogamia además de ser un constructo social es dictada por el patriarcado

7-Pero si la monogamia es un contrato, ambas partes deberían beneficiarse. En algún momento el contrato era claro y sin letra menuda. La mujer cedía la exclusividad de su cuerpo y su afecto y el hombre proveía (aunque no fuera fiel) Los roles estaban perfectamente marcados, la mujer cuidaba los hijos, al marido y la casa y el hombre trabajaba. Pero en la medida en que la liberación femenina se abrió paso la monogamia pasó a ser un contrato de beneficio unilateral donde el hombre lleva las de ganar. Actualmente el compromiso entre parejas es más de compañerismo, esa figura del esposo protector le ha cedido paso a un compañero de habitación, donde los gastos compartidos facilitan la supervivencia. 

8-En el modelo actual de matrimonio ambas partes trabajan para construir una familia. Solo que la mujer tiene una carga laboral más grande que el hombre cumpliendo una doble jornada laboral, una de las cuales no es remunerada, pues los hombres no terminan de comprender la importancia de la ayuda en las labores domésticas, tanto como las mujeres no han conseguido apropiarse de la libertad de no estar disponibles para satisfacer sexualmente a su esposo cada que éste, y no ellas, lo desean.    

9-Muchas mujeres que no soportan la presión del matrimonio optan por ser madres solteras dándole así invisibilidad al rol del macho proveedor, trabajando para mantener a su familia y en muchos casos con menos carga laboral. Estas mismas mujeres son las que pueden satisfacerse sexualmente con quién ellas desean no con quien les toca.

10-Hubiera valorado mucho poder hablar de todas estas inquietudes que tuve a temprana edad, y que se me hubiera dicho con toda franqueza que el deseo sexual es una necesidad básica del ser humano, como lo es el hambre, la sed o el calor. Y que no tenía que enamorarme para satisfacerme, ni mucho menos traficar con mis sentimientos y negociar mi libertad sexual para cumplir con la expectativa social del matrimonio.

11-Lo ideal sería que de la misma manera que podemos hacer capitulaciones o acuerdos prenupciales para proteger los bienes materiales que adquirimos antes del matrimonio, hagamos lo mismo para proteger nuestra instintiva naturaleza, donde pudiéramos sacar de ese contrato la exclusividad sexual, que es la que termina arruinándolo todo. Un nuevo y más realista libreto para los votos matrimoniales bien podría decir “en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, en la fidelidad y en la infidelidad y hasta que el hastío, el aburrimiento o el desamor los separe irremediablemente” porque la prueba madre del amor es superar el ego de los implicados no mediante el perdón, sino mediante la comprensión de la infidelidad. Seguir caminando de la mano del otro gracias a que hemos comprendido la naturaleza de la fidelidad bien podría ser la ruta final que se nos abre hacia la conquista de ese amor al que todavía no hemos conseguido apuntarle exitosamente.

Luz Dary Jiménez Monsalve.




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