GUERRERA DE LA LUZ.

Ella está en sus treintas y tiene un tumor en el cerebro, por lo que pensé que el tema central de nuestra convivencia sería su enfermedad, sólo hasta después de que me despedí de ella, me percaté que fue el único tema que no tocamos, del que no se habló, no porque haya sido una suerte de tema vetado, sino porque la percepción que tuve es que ella está sobrellevando muy bien su situación.

A pesar de que su tumor la ha puesto en algún momento de su proceso de salud en jaque, ella sigue viviendo su vida con la fuerza que solía tener antes de ese episodio. Mientras interactué con ella, me percaté de muchas cosas admirables en ella, por ejemplo es una excelente ama de casa, que empieza su día a las 4:00 de la madrugada, antes de despachar a su hijo para el colegio ella ya esta bañada, vestida y perfumada, después de que su hijo se marcha y pese a que tiene ayuda con el cuidado de la casa, ella inicia sus labores, ocupándose de cada detalle de su hogar y de los intereses tanto familiares como personales. Lo que más me impresionó de ella, es su disciplina, y la ausencia de pereza o de apatía con su vida, nunca le escuché quejarse de nada, pese a que sé, que padece dolores de cabeza con regularidad, su salud jamás se interpuso en nuestros planes, al punto que pienso que olvidé por completo su condición de salud y quizá por eso, no fue tema que salió a la luz, salvo cuando explicaba porque ya no usa mucho el celular o cuando el tema llegaba como por accidente, no porque fuera algo sobre lo cual ella quisiera estar hablando permanentemente.



Mi pronóstico personal, sin ser médico, es muy bueno, pocas personas enfrentan retos de salud de manera tan asertiva, pero sobre todo pocos pacientes de enfermedades delicadas no sucumben ante la victimización para obtener beneficios secundarios o para manipular el entorno, y quizá ese fue el rasgo que más me impresionó de esta valiente mujer que aunque está aferrada a la vida y aunque tiene temor de lo que pueda venir, ella le rinde el mejor homenaje a la vida que tiene en este momento, simplemente haciendo bien lo que tiene que hacer, disfrutando la vida que tiene ahora, disfrutando de su familia y sobre todo mirando hacia adelante con firmeza y con optimismo.

Ella me hizo pensar que lo importante en esta vida no es evitar los problemas, sino saber enfrentarlos, tener el valor para pasar las pruebas que el alma necesita para evolucionar, quizá las enfermedades que amenazan nuestras vidas sólo sean el vehículo para conquistar el valor y superar el miedo.

Yo quería que ella supiera que me llenó de inspiración estar cerca de ella, y compartir con ella su cotidianidad, que me llenó de admiración y que aprendí muchas cosas de ella en esa interacción, que la vida se tendió ante mis ojos con una perspectiva más viva de la que ya tenía, quizá debí decírselo en persona, pero insisto en que soy a veces mejor por escrito, así que esta es mi manera de decirle que la admiro profundamente y que la apoyo en su proceso de salud en lo que esté a mi alcance, aunque intuyo que no lo necesita, porque ella es una guerrera de la luz sin más arma que su asertividad y su valentía.


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