HADA DE LAS ALAS ROTAS.

Tengo en la esquina derecha de mi mouse pad una figura de una hada moldeada en un material que desconozco, está vestida con un sugestivo traje color rosa y verde adornado con Flores, lleva una pulsera dorada en el antebrazo derecho y en el izquierdo una pulsera simbólica cuyo significado sólo lo conoce ella, calza unos zapatos de bailarina verdes y por sus piernas suben un par de enredaderas que parecen tatuadas pero que en realidad son flores y hojas que salen de una exuberante flor de loto que es donde ella esta parada,  tiene cuatro alas, dos a cada lado, de un color rosa que se pierde en las puntas hasta quedar completamente transparente y están extendidas a punto de alzar vuelo. Es preciosa y me gusta mucho, me ha acompañado cerca de cuatro años, es mi hada de la inspiración, me la regaló una amiga a quien quiero mucho, aunque ella ya no me quiere, porque el amor de nosotros los humanos es así, es condicional, nos arrebatamos de amor por la gente y los llenamos de símbolos que nos enlazan afectivamente con ellos, y contamos las buenas acciones que tienen con nosotros, nos llenamos de agradecimiento por todos los momentos en que nos levantan, pero estamos ahí pendientes, vigilantes como jueces implacables para no perdernos el más mínimo desatino del otro; y quitarle todo el amor que dijimos profesarle. Nunca he comprendido del todo como funciona ese cierre afectivo automático, porque a mí no me pasa, a mi me da tristeza cuando la gente que amo se equivoca, pero no puedo dejar de amarlos en fracción de segundos, ni de minutos, es que ni siquiera en días, ni en meses, se me quedan pegados en toda mi existencia, vagando como una suerte de fantasmas del amor perdido, del amor extraviado en las manos de maya, esa maga que todo lo distorsiona y que nos hace creer en todo lo que nuestros sentidos nos informan.



Y fue curioso que a las pocas semanas de que mi amiga me retirara su afecto  mi hada de la inspiración se accidentó a manos de mi nieta que nunca antes le había llamado la atención mi hada, que a pesar de estar en un lugar de máximo riesgo de accidentalidad, justamente se accidentara cuando la persona que la trajo a mi vida se había marchado de la misma. Lo vi como en cámara lenta, las diminutas manos de mi nieta tomaron las dos alas derechas de mi hada y las fracturaron, mi hada quedó intacta con las dos alas izquierdas perfectas. Me quedé mirándola y pensando que no me gusta tener objetos rotos en mi casa, pero tampoco tengo razones para salir de mi hada que tanto me gusta, pensé en que quizá así me vea mi amiga ahora, como una hada con las alas rotas, y no luce tan mal, porque ella luce dispuesta a alzar vuelo de todas formas, decidí dejar a mi hada viviendo a mi lado con un solo par de alas al lado izquierdo, y me pareció muy simbólico que el lado derecho de mi cuerpo es el que siempre se ve afectado por enfermedades: mi ovario derecho, mi ojo derecho, mi hombro derecho, el lado derecho de mi cuello…algo tiene que haber para mí en el lado derecho y mi hada me lo recuerda a menudo, pero el motivo más grande por el que quiero conservar mi hada de las alas rotas es porque esas alas que le faltan a mi hada me recuerdan que mi amiga se llevó sus alas, por ahí dicen que un amigo es que aquel que nos presta sus alas cuando las nuestras se rompen, ella se llevó las suyas y yo quiero conservar las mías, en caso de que ella las necesitara de nuevo.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
simplemente bellísimo
Carlos Dario Madrigal ha dicho que…
Que historia más bella mujer...y llena de tantos símbolos que el Universo te está brindando...parece un bello cuento de hadas!! Muaaa

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