LA NOCHE ERÓTICA.

Cuando era una niña, le escuché decir muchas cosas a mis adultos dominantes, cosas que uno cree porque ellos las dicen y que uno guarda como una verdad absoluta, no de uno, sino de alguien más y que uno rara vez cuestiona o replantea, al punto que esas verdades a veces se quedan actuando y hablando a través de nosotros a lo largo de la vida.

Algunas de esas verdades tenían que ver con los artistas y los cantantes:

Verdad numero 1

El cantante tenía que tener una dentadura impecable.

Verdad numero 2:

El artista no podía tener sobre peso

Verdad numero tres:

El artista tenía que ser alto de estatura

Verdad numero 4:

El artista tenía que ser hermoso físicamente.

El pasado fin de semana estuve en la noche de la poesía erótica, un evento que organiza una vez al mes Yenilen Mola, una reconocida poeta de Miami donde ha creado un espacio maravilloso con un tema diferente cada mes, para que los artistas en general, no sólo los poetas, podamos exhibir nuestras venas artísticas al desnudo.

Yenilen Mola en el afiche promocional del evento
El tema del sábado era la música disco, así que todos fuimos vestidos de esa época, la música que nos acompañó fue la música disco, y tuvimos conciertos musicales a tono con la época alternando con los poetas y las actrices que se presentaron. Yo estaba tan emocionada, porque desde que entré fue como si el tiempo hubiera retrocedido y yo tuviera de nuevo 20 años y esa fuera una discoteca de la época. Mi amigo Jorge que me acompañaba, también estaba completamente contagiado de ese ambiente, nos sentimos jóvenes locos por una noche, todo con la complicidad de Yenilen, su corte de colaboradores y Artspoken Performing Arts Center  la sede donde siempre tiene lugar el evento.

Pero mientras veía el desfile de poetas, actrices y cantantes desfilando por el escenario, pensaba en aquellas cuatro verdades que no sólo encabezan este artículo, sino que encabezaron de alguna manera mi vida, y en como se fueron desbaratando porque yo lo permití, porque me di permiso para ver a los artistas por fuera de esos conceptos limitantes que alguien alguna vez me vendió como una verdad incuestionable.

Me alegré de ver dientes no tan perfectos que conseguían articular frases y canciones que estremecían mi alma, mujeres un poco gruesas que se sienten y se ven sexys y que son artistas sin duda alguna, personas que no encajamos en el molde social de belleza, sintiéndonos bellas y trepadas en un escenario apoderadas de la actuación; y sobre todo de ver al más bajito de la noche el señor Brad Pis, importado desde Colombia, convenciendo al público de que es más guapo que el que le robó su nombre para lucirlo en Hollywood, a mi me convenció, terminé enamorada de él y de su excelente sentido del humor.

Este fin de año me propongo hacer un listado de aquellas verdades que aprendí siendo una niña, y revisar cuales siguen limitando mi sed de conocimiento y cuales me cortan las alas para sobrevolar el mundo, no estoy dispuesta a pactar con las verdades de alguien más, quiero buscar las mías y descubrir de que color es el mundo según mis lentes, ya tuve bastante de ver el color del mundo según los lentes de otros.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Querida! Que lindo party!
.....yo no me quedé atrás pues también tuve una noche erótica (pero sin poesia) con un amigo piloto aquí en Bogotá! Jajaja
Te sienta el look de los 70! Definitivamente fue tu época!
Beso,
Vilma
Yoshvani Medina ha dicho que…
Gracias por escribirlo de esa manera, como un baile ligero y definitivo, como un pantalon que nos apretara los recuerdos, como un peinado antiguo con el pelo que nos falta. Gracias por echar tanta luz sobre mi existencia.
Yoshvani Medina.

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