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EL INMORTAL

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  El día que mi madre le regaló a mi primo Antonio el “agnus Dei” pensamos que le había entregado la clave de la inmortalidad. A muy pocas personas mi madre les daba un regalo de tal magnitud. El “Agnus Dei” era una medalla muy bonita que se cargaba de manera secreta en la billetera o en su defecto amarrado con un gancho por dentro de la ropa como un símbolo de protección, y   las cosas que tenían que ver con las creencias religiosas de mi madre, no se ponían en duda, eran para mí una de esas verdades absolutas que ella se había ganado el día que se había titulado de madre, porque la maternidad parece adornar con ciertos dones y atributos a las mujeres. No había pasado mucho tiempo desde que mi primo recibió aquel regalo, cuando él vino de visita a la casa y nos contó una historia que hizo que la inmortalidad de él ya no fuera una creencia sino una certeza. Mi primo, cuyo negocio principal era ser surtidor de las bebidas de Postobon en los departamentos de Cauca y Nariño hab...

LÓGICA MASCULINA

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  En la playa estaba un niño de unos 4 años, desnudo. Lo acompañaba su padre, un hombre de unos 30 años. El niño estaba inusualmente bien dotado para su edad. Se hacía imposible no mirarlo. Pensé que si así es el niño el padre debe serlo también ( mal pensada que es una)  por aquello de la genética. Supongo que esa misma lógica fue la que motivó al padre a sacar a su hijo desnudo a la playa.

SE DICE DE MI (I)

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  Ella puede ser bien la ternura de un bebé, o la dureza del acero, la estridencia de una turbina aérea o la paz de un mantra, la ligereza de una liebre o la paciencia de una oruga, la belleza de un cuerpo femenino, o la firmeza de unos bíceps masculinos, la indefensión de un feto o la habilidad de un depredador, la inexperiencia de la primera vez adolescente o la lujuria de Mesalina, la calidez de un trópico o el agotamiento del frío Noruego, el interés del aprendiz o la apatía del desinteresado, un arrullo materno o el rugido de una fiera, la volatilidad de un electrón o la pasividad de las palmeras, la melodía de una carcajada o la reverencia del silencio mas absoluto, la picardía de un escolar o la severidad de un inquisidor, de la noche la sombra, o del día la luz. Todo esto y mucho más. Teniendo en cuenta la riqueza de su alma no es extraño que no existan patrones para definirla ya que los ha roto todos. Como encasillar a un ser que no se cansa de infringir reglas, de traspas...

LAS COSAS QUE MI MADRE NUNCA SUPO

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  A menudo cuando recuerdo a mi madre, pienso en las cosas que ella nunca supo de mí, como cuando vivíamos en Gómez Plata, una población separada de Medellín, por   tres horas en carretera, donde empezó   mi adolescencia y yo departía con dos amigas con quienes me llevaba muy bien. Nos gustaba juntarnos en mi casa que estaba cerca del parque del pueblo, solíamos sentarnos en el andén de la casa y nos dejábamos capturar por la presencia de Josesito, el mensajero del telégrafo y de la telefonista, la única oficina de teléfonos en el pueblo, allí se recibían las llamadas de la familia que vivía en la ciudad cuando una buena o mala noticia lo requería, pues eran tiempos en que una llamada telefónica costaba tanto que la gente sólo lo usaba lo estrictamente necesario.   Quién sea que llamaba tenía que quedarse esperando hasta que Josesito fuera a la casa de la persona a avisarle que tenía llamada, entonces la gente salía corriendo y atravesaba el parque del pueblo para to...

EL DIOS TODO VOLUNTARIOSO

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  Ésto no le gustará a muchos pero a mí la expresión " que se haga la voluntad de Dios"  no me gusta. Y no es porque sea atea o agnóstica, es porque el Dios mío no es un ser voluntarioso y caprichoso que posterga por días, meses y hasta años la decisión de dejar vivir o no a un moribundo. Por eso esa frase no me consuela, sino que me anticipa el dolor de la pérdida, esa frase es una condena a muerte.  Yo me abstengo de pedirle algo a Dios, pues siendo niña fui forzada a pedirle que pusiera en su lugar mis caderas, él no las puso en su lugar,  sino que respetó un destino y una vida que ha sido digna de vivirse, para lo cual me dotó de movilidad funcional con unas caderas rotas, me dio aceptación para tener una vida satisfactoria con una diversidad tan marcada y me dio comprensión con quienes no toleran ver mi manera de caminar y se burlan de mí. En ese orden de ideas cuando llega ese momento en que la única salida es mirar al cielo y pedir ayuda a Dios, yo  sólo...

EL SEXO, EL AMOR Y OTRAS MENTIRAS.

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  A los veintiocho años empezó mi adolescencia tardía. Durante la edad en que cronológicamente se daba mi adolescencia no tuve el valor de vivirla, estaba ataviada de miedos, complejos y consecuencias del manoteo que sufría en la calle y en la escuela y que cargué por muchos años como si fueran verdades incuestionables.  En mi adolescencia nunca visité una discoteca. esos lugares me aterrorizaban, eran el sitio propicio para derrochar sensualidad y exhibir un cuerpo espectacular que yo no tenía.  Bailar con las caderas dislocadas, parecía tan descabellado que con sólo pensarlo podía escuchar el eco de las burlas de la gente, por eso me mantuve a salvo de esos espacios, lo que fortaleció otro tipo de gustos. Llené mi vida con la lectura, la escritura, la música clásica y el disfrute de la naturaleza, con lo cual fui considerada una chica aburrida y con poco que aportarle a una relación.  Estuve parada en el precipicio de las drogas todo el tiempo, era como si fuera un...

PUNTOS CIEGOS

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  Entro a instagram y una estampida de coachs me asalta en mi propia casa desde ésta pequeña pantalla. Uno habla de crear abundancia,  Decido escuchar su podcast, sus métodos me son conocidos, son los mismos que vengo escuchando desde los años ochenta cuando se pusieron de moda los motivadores que prometían cambiarnos la vida con sesenta minutos de una entusiasta charla donde uno quedaba convencido que podía, luego se las vería duras para pagar la tarjeta de crédito con que había pagado el curso. Sigo escuchando el podcast del nuevo siglo esperando encontrar algo nuevo, sin éxito alguno, entonces recuerdo a fulanita de tal que usaba una elegante y fina billetera roja ( había gastado sus ahorros para comprarla) porque el fengshui, toda una novedad del momento, prometía que eso unido a una serie de rituales en el porte de la billetera cambiaría para siempre el rumbo de su fallida economía. En aquella época que era menos responsable que ahora, acaté algunos de sus consejos financ...