EL LLAMADO DE LAS MARIPOSAS.


“Conectada cósmicamente con las Mariposas” (nota que dejé en el libro de visitas del museo de las hermanas Mirabal)

A esta hora ya están escritas algunas páginas de mi historia personal en las memorias cósmicas de República Dominicana, y es que estuve en la Feria Internacional del Libro en Santo Domingo con mi amiga Ada Bezos, una poeta y escritora cubana con quien comparto una hermosa amistad. Una semana degustamos del ambiente cultural de un país del que conocía a través de las Mariposas, las hermanas Mirabal que tanto dolor de cabeza le produjeron al dictador Trujillo, y por quienes siempre me sentí poderosamente atraída, desde que leí de ellas a través del libro de Julia Álvarez “En el tiempo de las mariposas”

Recuerdo que en aquella oportunidad hace ya varios años, supe que la casa donde vivieron los últimos 10 meses de vida antes que Trujillo decidiera cercenar sus alas y convertirlas prematuramente en crisálidas, había sido convertida en el museo más visitado de República Dominicana y siempre deseé visitarlo, pese a que poco he disfrutado de museos.


En la fortaleza de Ozama.




Mi amiga Ada, ha sido quien me ha seducido para que me interese por la historia, otra asignatura que poco he disfrutado, pero que a ella le apasiona y que de hecho consigna en sus poemas con una maestría increíble porque consigue hacer unos poemas histórico-eróticos que capturan a su audiencia. Me dejé raptar por Ada para que me llevara a la fortaleza de Ozama en Santo Domingo y por primera vez pude percibir lo que seguramente los apasionados de la historia sienten, ese dolor retenido en espacios donde el derecho fundamental a la vida ha sido arrebatado en nombre de falsas creencias. Pararme en el paredón de fusilamiento en aquella fortaleza, fue imaginar el terror que debe uno sentir cuando la muerte, ese “personaje” tan temido, parece sonreír a mediana distancia en los dientes del que nos va a ejecutar, pero es también acceder a la conciencia de quienes ejecutaban a estas personas convencidos que estaban haciendo lo correcto. Me di cuenta en ese momento que la línea entre el bien y el mal, por lo que tantas guerras se han librado, está delimitada por creencias y se adapta perfectamente al molde conceptual de la gente según sus conveniencias.

No sigue siendo muy distinto ahora, cuando creemos que estamos lejos de ese momento histórico, pero que seguimos escribiendo historias en esencia similares, sólo porque hemos sofisticado las técnicas de fusilamiento. Lo cual me puso a hacer mi propia lista de técnicas de fusilamiento tanto social como personal, porque desde nuestras conductas, nuestras palabras y nuestra manera de relacionarnos con los demás estamos constantemente juzgando y ejecutando a los demás.

Fausto, nuestro Chofer, un dominicano que representó tan bien ese país tan hospitalario donde uno sólo ve personas sonriendo prestas a servir, nos recogió aquella mañana a las 8 de la mañana con su auto perfectamente limpio y perfumado para vencer la distancia entre nosotros y el museo de las Mariposas. Mi corazón galopó más de prisa, cuando Fausto nos anunció el lugar luego de preguntar a un transeúnte en la población de Salcedo, como si llegar a este sitio, fuera mucho más que una visita, un reencuentro. Ver la fotografía de las hermanas Mirabal en la fachada de la Biblioteca, me estremeció de pies a cabeza, todo lo que sé de su historia desfiló por mi mente y me entregué a recorrer aquella casa, cargada de recuerdos y de vivencias que hace más de 50 años le dieron sentido a la vida de mucha gente.

Ada, Fausto y yo.


Me capturó particularmente la urna donde se conservan las carteras que ellas llevaban el día en que les cegaron la vida y sus pertenencias personales, dos carteras de cabuya y una de cuero muy moderna muy al estilo de cualquier cartera de Prada, y pensé que podía ser la cartera de Minerva, sólo porque era de todo mi gusto y siempre he sentido una Minerva palpitando dentro de mí. Me detuve allí, porque muchas veces mientras hago mi cartera para salir, me he preguntado si esa cartera regresará conmigo a casa o si llegará sola y colgando del brazo de alguien que llora mi muerte. También me llamó la atención sus habitaciones y como cada cuarto guardaba la personalidad de cada una de ellas y me pregunté en que momento sus sueños de libertad se convirtieron en una pesadilla de sangre y como se da esa transición.

Mientras recorrí sus jardines constaté el titulo del libro de su hermana Dede Mirabal “vivas en su Jardín” porque a pesar de que los restos de aquellos cuerpos que lo dieron todo por su idea de la libertad reposan en aquel jardín, cada árbol y cada flor que nace allí, parece perpetuar la existencia no sólo de ellas, sino de esa fuerza y ese poder femenino que cada mujer canaliza de diferente manera y que ellas eligieron canalizar de esa forma. Terminé preguntándome ¿Dónde seguiré viva yo cuando ya no esté más aquí? Me gustaría pensar que sigo viva en mis letras que aunque no son de mi exclusividad porque el mundo de las ideas es colectivo, yo elegí canalizarlas de cierta forma para trasmitir ciertos mensajes.

Una de las cosas que considero parte de mi abundancia es la oportunidad que he tenido de visitar los sitios por los que me he sentido llamada, porque considero que son reencuentros en donde uno clarifica muchas cosas y se pone en paz con otras, a mí la visita al museo de las Mariposas Mirabal, me puso en paz con la Minerva que siempre ha residido en mí, y que causalmente pude percibir claramente en un video que me hicieron en una entrevista que di en Santo Domingo, contemplar la sincronía de los actos de nuestra vida es un premio que nos debemos a nosotros mismos, solo a través de la auto observación.

Museo de las Mirabal.

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