MAZETAPÁ

Subir en su columpio a mi nieta Samantha es toda una celebración, sin importar si la subo tres veces al día o si la subo sólo dos veces a la semana, ella protagoniza para mí el mismo y puntual ritual: cierra sus ojos y entona una canción de su autoría de la que sólo son comprensibles para mi algunas palabras y cuyo coro de la canción siempre es la misma palabra “Mazetapá”, la pasión que ella le pone a esos momentos en que vuela a manos de un columpio que su abuela pilotea, es contagiosa, a veces me siento frente a una gran cantante que sabe muy bien lo que está haciendo y que está libre de la aprobación de su público porque simplemente ella es una con su canción, entonces entona de nuevo su coro ‘Mazetapá, mazetapá…” y sonríe iluminando todo su rostro, no me cabe la menor duda de que es feliz y que posiblemente en ningún momento es más feliz que cuando canta sus composiciones musicales, finaliza su canción abriendo sus brazos con si quisiera atrapar el mundo con ellos y alarga la última vocal de la última letra de su canción para terminarla. Yo la aplaudo emocionada, y con la complicidad de haberla acompañado en aquel momento muga mientras ella era una con su música, porque yo también me volví columpio, oídos, sonidos, música y amor a manos de su interpretación.

Entonces me imagino como sería nuestra vida si a cada actividad que llamamos rutinaria le imprimiéramos esa pasión que le imprime mi nieta a cantar mientras se columpia, si pudiéramos fundirnos de esa envidiable manera con el momento presente. Estoy segura que por eso ella disfruta cada vez sus visitas al columpio, porque cuando lo hace esta tan presente que se olvida de que ya se columpió antes allí. Lo cual me hace pensar que quizá debiéramos tener mala memoria para unas cosas y buena para otras, quizá debiéramos olvidar como realizamos una labor repetitiva y permitirnos realizarla cada vez como si fuera la primera vez, con nuevos ojos, abiertos a experimentar nuevas sensaciones y a obtener nuevos aprendizajes.



Interactuar con mi nieta me ha brindado la oportunidad de ponerlo en práctica. Actividades como lavar los platos, limpiar la casa, caminar, bañarme y conducir están siendo en este momento abordadas desde la mala memoria, los resultados son asombrosos y van desde que los sentidos se vuelven mas sensibles hasta el hecho de que es una excelente oportunidad para entrenar la mente y conseguir la soberanía sobre ella, en vez de dejarla a ella ser la soberana sobre nosotros.

Estar en el aquí y el ahora es algo de lo que los niños saben mucho, e interactuar con ellos nos permite ser invitados a ese territorio donde todo es nuevo cada segundo de nuestra vida, donde la existencia se convierte en un acto de magia. En este momento estoy explorando las diferencias que existen en nuestra percepción cuando cerramos los ojos y cuando los tenemos abiertos, he observado que mi nieta suele hacerlo mucho, hace sus actividades con los ojos abiertos y repite lo mismo con los ojos cerrados, a veces su capacidad de asombro se magnifica como si hubiera tenido acceso a una sensación nueva por el solo hecho de haber cerrado los ojos. Tomar un baño, es quizá la actividad más lúdica en donde personalmente noto mucha alteración de mis sentidos cuando cierro los ojos. Es increíble como el tacto es una mano que es sujeto y es objeto a la vez, y como el olfato se abre paso por entre espacios insondables y los olores se multiplican, incluso puedo dividir una fragancia en varios matices desde el ácido hasta el más dulce, mis oídos alcanzan vibraciones que no son perceptibles con los ojos abiertos, la ducha puede ser lluvia, puede ser cascada, puede ser agua rodando por el piso, o puede ser simplemente una mano que acaricia mi piel…

Estar presente es uno de los entrenamientos que nos demuestran lo fácil y económico que es ser feliz, pero como los grandes logros personales es una batalla diariamente librada, nunca una guerra ganada.


Comentarios

Jessica Moore ha dicho que…
Genial!!! Me encanta la manera que utilizas de ejemplo las acciones de mi hija para aprender como disfrutar de cada pequeno instante y accion! Me toco mucho este articulo!
Flaco ha dicho que…
Me puedo tomar todo el día para leer tus escritos y siempre termino con una sonrisa en la cara y un bienestar en el corazón, no entiendo porque tenemos que dejar de ser niños y ver el mundo como tu lo piensas, de nuevo felicitaciones, me encanta leerte.
Besos

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