RAZONES PARA NO QUEJARSE.

Estaba viendo un documental sobre una muestra que tomaron para una investigación sobre los efectos de quejarse. Seleccionaron a dos mujeres una que se quejaba desde que se levantaba y otra que simplemente hacía su trabajo sin emitir quejas de ninguna índole,  al cabo de terminar la prueba se percataron que la mujer que se quejaba había perdido aproximadamente 18 meses de juventud sin contar con que su sistema inmune estaba resentido, sus relaciones interpersonales eran malas y su desempeño sexual no era el mejor, mientras que la otra mujer había adquirido más vitalidad tanto física como sexual, tenía mejores relaciones laborales e interpersonales y había presentado un retardo en su envejecimiento. Con lo cual habían llegado a la conclusión que la energía que usamos para quejarnos nos consume física, mental y emocionalmente, y que la energía que usamos para hacer las cosas que tenemos que hacer con una mejor actitud frente a ellas se multiplica.

Nadie es más infeliz en la vida que aquellos que han adoptado la queja como su modus operandi. Y aunque los quejumbrosos son personas de las que nadie quiere rodearse, son una población significativa. La queja es el mecanismo que usan las personas que no tienen mucha seguridad en si mismas para pedir ayuda indirectamente o para obtener atención, ignorando que con su técnica lo único que hacen es alejar a la gente, porque nadie quiere estar al lado de alguien que se queja todo el tiempo.

Quejarse está considerado como uno de los puntos ciegos de nuestra personalidad del que más nos cuesta percatarnos, y que exige mucha auto vigilancia e incluso ciertos trucos para poderlo identificar. Uno de los métodos que las personas practican para dejar de quejarse consiste en usar una pulsera en una de las muñecas y tratar de que permanezca allí por 21 días que es el tiempo que un habito tarda en ser mecanizado por nosotros, cada vez que la persona se queje debe cambiar la pulsera a la otra mano y empezar de nuevo su conteo de los 21 días. Para las personas que tienen menos capacidad de auto observarse, está el del pacto económico, que consiste en que hacen un trato con la persona con quien más conviven a diario para que les cobre una cifra de dinero pactada previamente por cada queja que este emita, de esta manera sus quejas se ven reflejadas en pérdida de dinero, y esa manera tangible y visual de ver lo perjudicial que está siendo su conducta inspira más a la persona para abandonar esta práctica.

Quien se queja, no sólo se afecta a si mismo, puede afectar su entorno bien sea laboral, familiar y hasta social, quien tiene esta práctica generalmente tiene quejas bien fundamentadas que ha adaptado a su repertorio oficial, entre ellas se levanta cansado, no tiene energía, cuando no es que se siente muy enfermo. Domina varias sintomatologías que usa como dramas de control con el ánimo de paralizar su entorno tanto o más de lo que el mismo está. Una característica inequívoca de que está en compañía de un quejumbroso es que nunca nada de lo que hagamos por él, será suficiente, mientras más se les da, menos reciben, y más carecen, dejándonos con esa sensación inhabilitante y si le permitimos y nos permitimos hasta podremos experimentar culpa por no poderle solucionar todos los problemas que le aquejan. El quejumbroso es hábil encontrando problemas para cada solución que se les presente, dado que está tan cómodo quejándose de todo y dado que le ha dado buen resultado hasta ahora, en términos de que no ha tenido que hacerse responsable de si mismo, no está interesado en lo más mínimo en que le solucionemos sus problemas, básicamente porque si las causas de sus quejas desaparecen, perderá protagonismo.



Seguramente que si usted quien está leyendo este artículo ha tenido o tiene alguien así en su menú social, familiar o laboral, todos estos síntomas le resultan familiares y sabe que después de interactuar con ellos, uno queda completamente drenado, son vampiros energéticos, emocionales y físicos por excelencia, y es muy difícil volverse impermeable a sus estados anímicos que varían frecuentemente.

Si por fuerza mayor usted tiene que interactuar con una persona que ama las quejas más que a si misma, he diseñado algunas herramientas que le permitirán vivir con él, sin morir en el intento.

1-Cuando empiece a quejarse de algo, renuncie a la necesidad de solucionarle la fuente de su queja, déjelo que exprese la queja y respóndale hablándole de una noticia positiva.

2-Anúnciele a su quejumbroso de turno, que usted estará gustosa de escuchar sus quejas por una cómoda suma que le saldrá mas económica que ir al sicólogo dado que usted se ha dado cuenta que él no necesita soluciones sino alguien que lo escuche.

3-Observe los resultados que obtiene su quejumbroso de turno y compárelos con los que usted obtiene sin quejarse y hágaselo saber, de ser posible realice un cuadro comparativo solo a título informativo.

4-Tómese el tiempo para escribir las razones por las que más se queja esa persona, y regálele de cumpleaños un plan de soluciones para todos sus motivos de conflictos, seguramente que la frustración por no haber recibido un regalo material le hará recordar lo pesado que resulta quejándose tanto.

5-Una manera de ser impermeable a sus constantes quejas es recordando que ese es el rol que él adopto y que por lo tanto le pertenece, sólo ayude en lo que está en sus manos, recuerde que el que se queja está poniendo en sus manos la solución a sus problemas, renuncie a ser su salvador y ayúdele cada vez menos, seguramente que su frustración aumentará, pero en cambio le estará otorgando el suficiente espacio para responsabilizarse de si mismo.

6- Si nada funciona decida hacer gimnasia emocional y ejercite su tolerancia, paciencia y respeto, finalmente estos son los hombros, los brazos y las piernas de toda relación.
Hay personas que parece que nacieron para quejarse, si el problema no tiene solución, no se estrese, diviértase observando la creatividad tan asombrosa que tienen aquellos que se deleitan quejándose por todo en la vida, y use esa misma creatividad como fuente de inspiración para dejar de quejarse las pocas veces que lo hace. Verá como después de eso usted ya no necesitará vivir cerca de alguien así y sus condiciones o las de esa persona cambiarán.

Comentarios

Alejandro Hernández ha dicho que…
He aquí una frase de éxito "la risa remedio infalible"

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