EL FINO ARTE DE LA MASTURBACIÓN FEMENINA

Soy de las que piensa que mejor sola que mal acompañada, sobre todo en la cama y cuando de erotismo se trata, mejor autoestimulación que sexo ocasional con un proveedor sexual que necesita mapa para orientarse en nuestro cuerpo y que está convencido que debe pronunciar el repertorio de palabras de fácil acceso a la vagina de una mujer, y que a mi edad me producen más risa que halago. Por eso no comprendo cuando las mujeres se horrorizan ante la propuesta de tener sexo con ellas mismas, una mayoría dicen que no es lo mismo que con otro, a una amiga mía en estos días le respondí “claro que no es lo mismo, es mucho mejor” esto claro está para quienes no están famélicas de afecto y están comprando amor con sexo.

A mí me gusta tratarme sexualmente como me gustaría que mi compañero sexual me tratara, me gusta ponerme citas y consentirme, me gusta el buen vino, las velas, los baños de inmersión, los perfumes, el lápiz de labios y la música suave, como escucho música tan poco, cuando lo hago lo disfruto como si fuera la primera vez y he descubierto que la sensación de erotismo que despierta la música en mí es la que no me deja escucharla en la cotidianidad, a riesgo de no ser productiva por entregarme estrictamente a los placeres de la carne.

Estoy hablando de todo esto porque hace un par de meses mi amiga Viviana se compró por Internet un vibrador, para suplir las desatenciones que estaba recibiendo de su pareja, ella no me consultó antes, porque de hacerlo no la dejo invertir el dinero en un pene que al igual que los de verdad, no tiene cerebro y por lo tanto no sabe trabajar por si solo, hay que dirigirlo; y que vamos a poder dirigir nosotras un pene si nunca hemos tenido uno, ni tenemos el instinto penetrador del macho. Seguro que le hubiera recomendado una mariposa juguetona como la que yo tengo y a la que llamo carinorasamente  “Alicia adorada”. Mi amiga también le puso nombre a su vibrador, lo llamó Camilo y lo cargó en su cartera varios días a manera de irse familiarizando con él, durmió con él entre sus muslos para encariñarse con él y para que él se familiarizara con su fragancia; y le habló pidiéndole de mil maneras que fuera amable con ella y la tratara bien el día que ella por fin decidiera entregarse a él. Creo que ella asumió el silencio de Camilo como una buena señal, los hombres silenciosos tienen fama de ser buenos en la cama. Pero el día del estreno de Camilo la experiencia resultó desastrosa porque entre otras cosas mi amiga quedó con un sangrado que la mandó al hospital, y no sólo sangró su vagina sino su corazón y su alma, porque en esta ocasión la autoestimulación le dejó una sensación de abandono y soledad que la estaba sumiendo en una especie de depresión.



Mi teoría es que Viviana escuchó muchas mujeres fantasiosas que dicen hacer cosas que nunca hacen sólo guiadas por su imaginación o por películas pornográficas que han visto, no fue entrenada para autoestimularse de manera lúdica, desde la búsqueda de su propia satisfacción sino desde la búsqueda de un orgasmo a como de lugar, porque así es como debe ser. Y la comprendo porque yo también he sido bombardeada para hacer cosas que no quiero sólo porque todo el mundo lo hace, sólo que a mí si me gusta estar sintonizada con mis gustos, mis ciclos sexuales y mis ritmos, sin importar lo que la gente piense de mí, si es que mis ciclos son atípicos o son inusuales. Cuando le pedí autorización a Viviana para contar su experiencia me dijo que el artículo le parecía hermoso que lo publicara sin importar si algunas personas la veían a ella en él, que aunque Camilo había sido una gran compañía, ella sabía que  había sido un payaso para muchos de los que supieron su experiencia haciendo justo lo que hace un buen payaso reír y llorar.

Sondear nuestros ciclos sexuales forma parte de nuestra responsabilidad sexual, sólo cuando reconocemos nuestros ciclos, y nuestros ritmos, nos hacemos más selectivas y no nos transamos por menos de lo que queremos, pero sobre todo por menos de lo que necesitamos. Y nada mejor para familiarizarnos con esos ciclos que tener sexo a manos de quien nos puede otorgar los mejores orgasmos, nosotras mismas, porque cuando nos auto exploramos redescubrimos nuestro cuerpo y sabemos que es lo que nos gusta y en donde nos gusta más, pero sobre todo adquirimos la suficiente confianza y seguridad en nosotras mismas para pedir a nuestro compañero sexual lo que queremos. La masturbación no es la negación del otro, es el camino para una mejor inclusión del otro.

Este articulo está inspirado en todas las Vivianas que se han acercado a mí con las mismas inquietudes que la Viviana que se atrevió a abrirme las puertas de su vida para contarme su experiencia y que estoy segura que poco a poco se aventurará a redescubrirse y a encontrar el erotismo con sus propias manos antes de ser descubierta por un otro, como el diamante sexual que realmente es.






Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Vírgen santísima!
Vilma
Alejandro Hernández ha dicho que…
Dijo el Doctor House "Yo nome masturbo, me hago el amor", Gandhi también decía que para amar hay que amarse primero, la autosatisfacción es un método para conocerse a sí misma/o como díría Sócrates.
Anónimo ha dicho que…
0000....ESPECTACULAR..YO DIRIA QE ES EL ARTE DE USAR EL LIBRE ALBEDRIO..00000;:b, *a

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