LOS MAESTROS QUE NO ELEGIMOS.



Hasta hace menos de dos años Sandra ganaba un poco más de cien mil dólares al año, gracias a una compañera que sufría de un problema bipolar y que la incriminó en una situación legal, y con el silencio de la gente buena de su trabajo, ella perdió todo lo que tenía, su mundo se vino abajo y de pronto se quedó en medio de la nada con un hijo adolescente y con el sueldo de su esposo que era muy inferior al de ella.


Cuando su inocencia salió a la luz, fué tarde para recuperar lo que había perdido, la compañía con la que trabajaba no podía devolverle su empleo porque la crisis había entrado, la extraña manera como la justicia opera a veces no falló con una buena indemnización y algo que reparara los daños sufridos.

Sandra me cuenta que acudió a toda su creatividad culinaria para alimentarse con su familia, cuando aplicó para las estampillas de comida (Food Stamps) se los negaron porque tenía antecedentes de ganar buen dinero. Sacaba de uno de los cajones de su cocina los cojines de azúcar, mermelada, salsa de soya, crema para el café y salsa de tomate que le habían quedado de las épocas de pedidos a domicilio, para ayudarse a cocinar algo, relata que a veces sacrificaba los dos únicos trozos de pan que habían en la nevera para que su esposo y su hijo se los comieran, mientras se le ocurría alguna idea sobre que comer ella, lavaba la ropa en el lavamanos cuando tuvieron que mudarse a un apartamento pequeño y no tenia monedas para hacer el laundry.

A pesar de que tanto la familia de su esposo y la de ella sabían por la situación que estaban atravesando y estaban en mejores condiciones que ellos, se rehusaron a brindarles algún apoyo, Me cuenta que un día en que le pidió algo de comer a uno de sus familiares directos, este se lo negó, sin ninguna explicación, simplemente la miró y la ignoró.

"cuando salió tu artículo sobre Freegan fue cuando te contacté, y encontré en esa alternativa una solución para mi problema de supervivencia básico, mi esposo es muy orgulloso para hacerlo, pero lo hago a escondidas de él, lo importante es que haya que comer. Antes veía todo ésto como un castigo y lloraba todos los días, ahora cuando te leo estoy empezando a comprender de que se trata todo esto, quizá la crisis solo sea mi mejor maestra para aprender a vivir con poco, no sabemos lo que nos espera, y hay mucha gente que está oponiendo resistencia a éste momento y están en negación.

Ahora abordo mi crisis ya no con dolor y con victimización sino como una oportunidad para aprender sobre medios de supervivencia básicos, o en tus propias palabras "autosostenibilidad". Si bien mi situación no ha mejorado sustancialmente, mi manera de verla si, ya no tengo tanto miedo de despertar cada mañana y no saber que vamos a comer, ya tengo una luz de esperanza al respecto, ya sé que hay lugares donde puedo buscar comida en buen estado, y sobre todo saber ésto me ha devuelto la seguridad en mi misma y me otorga cierto poder que había perdido por estar pensando en lo que no tenía".

He publicado este trozo de la carta de Sandra (a quien cambié su nombre) porque es la historia de mucha gente que me ha estado escribiendo, es la historia de los que mi madre llamaba "pobres vergonzantes", aquellos que ya no pertenecen a ninguna escala socioeconómica, sino a una clase perdida en un limbo socio cultural y de la que nadie quiere hablar. Muchos de ellos vivieron bien gracias al crédito, pero haciéndole creer al mundo que tenían buenos ingresos y ahora no tienen el valor para enfrentar la mentira de su pasado y menos aún la verdad de su presente. Otros tenían una buena condición económica y la han ido perdiendo paulatinamente, lo que les otorga la ilusión de que es una situación transitoria y por eso mismo no toman medidas para vivir mejor con menos. Con ésto no quiero poner la situación en una perspectiva negativa, pero si tenemos que ser sinceros a la hora de aceptar que las condiciones del planeta están cambiando y que nosotros formamos parte de ese cambio, el dinero no nos garantiza nada, recuerdo que durante el huracán Vilma, teníamos dinero, pero era como si no lo tuviéramos, no nos vendían gasolina.

Las crisis tienen que estar al servicio de nuestro aprendizaje, incluso si en ese aprendizaje lo perdemos todo, no es fácil, es justamente el trabajo de los auténticos guerreros de la luz. Lo que más me gusta de la narración de Sandra es que no ha perdido la confianza en la gente, reconoce su responsabilidad en todo lo que pasó, porque nunca escuchó a su instinto que siempre la alertó respecto a su compañera bipolar, ella intuía que algo no estaba bien con ella, pero su necesidad de creer en ella fué más grande en ese momento, quizá como ella misma ha concluido, esta mujer sólo haya sido una maestra que su alma conciente eligió, porque su personalidad inconsciente jamás la hubiera elegido para aprender todo lo que le ha tocado a través del dolor.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
las crisis son sinonimo de oportunidades, de agachar la cabeza, de ser humilde para aceptar una nueva vida, llena de muchas oportunidades,algunas veces vivir con todos los lujos, comodidades nos olvidamos de que podemos perderlo todo en un instante, y las personas que nos dan la espalda, tienen sus motivos como en el caso de sandra, algun dia recordara los momentos de prepotencia, arrogancia, que tuvo con su pariente y este le dio la espalda, este personaje tambien, pudiera pasar por una misma situacion y sandra le tenderia la mano, porque asi son la ensenanzas de la vida, felicitaciones por sandra que ya encontro el camino de la luz, perdio los miedos,, nunca estamos solos, siempre hay seres de luz, que nos guian, nos muetran el camino para ver las oportunidades escondidas en las crisis

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