LA PIEDRA EN EL ZAPATO.

Para el solsticio de invierno sigo revisando mi lista de verdades, aquellas verdades que aprendimos a reverenciar porque fueron trasmitidas por nuestras figuras de autoridad o porque las tomamos de nuestra educación social, religiosa y académica. Verdades que pensamos que eran incuestionables, porque cuando uno está pequeño y en etapa de formación confía en que toda la educación que le dan a uno es, no sólo verídica, sino confiable.

A mí muchas de estas verdades empezaron a darme comezón a muy temprana edad, mis adultos dominantes decían que yo era una niña facinerosa, al principio que no sabía el significado de esa palabra me sentía halagada porque me sonaba muy hermosa, más adelante cuando supe su significado esa sensación de halago siguió prevaleciendo.

Hace como un mes me invitaron a dar una charla sobre este tema, invité a las personas a hacer sus propios listados de verdades aprendidas inspiradas en la lectura de las mías, aquellas que me atreví a cuestionar, pero sobre todo a bajarlas de categoría de verdades, lo que me permitió adecuar mis propias verdades respecto al tema que cada una representa. Por supuesto escribirlo es mucho más fácil que hacerlo, muchas de ellas fueron verdades que me tomaron años de trabajo personal para desarticular y liberarme de ellas, sobre todo aquellas verdades cuyo incumplimiento generan una sobredosis permanente de culpabilidad que se lo va comiendo a uno de adentro hacia fuera.



Pretendo inspirar a quienes les siguen tallando sus verdades de la educación básica en el zapato de su existencia, para que consigan comulgar con la verdad que reside dentro de ustedes mismos, aquella que resuena con su alma y que les hace sentir que están vibrando en su propia frecuencia no en la frecuencia de alguien más por temor a cierta desobediencia civil. Yo verifiqué que después de que había desarticulado ciertas verdades, o sistemas de creencias colectivos no pasaba nada tan malo como alguna vez se me dijo, una cosa si debo advertir, después de eso a uno le sobreviene una sensación de libertad que le hace ver todos los barrotes que uno mismo se autoimpone cuando comulga con los viejos y rancios sistemas de creencias de la colectividad.

Aquí está mi listado de aquellos temas cuyas verdades aprendidas ya no son funcionales en mi vida, y que ahora veo con mi propia mira.

El diablo.

El que dirán.

El pecado.

La pena de muerte.

Las mentiras piadosas.

Los sacrificios.

La virginidad femenina.

Modelo de belleza femenina 90-60-90.

La ropa sexy femenina es solo para las mujeres fáciles.

Demostrar amor es símbolo de debilidad.

La fidelidad.

La monogamia.

Relaciones basadas en la posesividad.

La exclusividad sexual.

La buena maternidad.

La estabilidad material como requisito para un buen matrimonio.

Una mujer sin el respaldo de un hombre no es respetada.

El bien y el mal.

Las etiquetas que se imponen sobre las preferencias sexuales.

Las jerarquías sociales.

La educación académica.

Los títulos universitarios.

La propiedad privada.

El crédito.


Comentarios

Alejandro Hernández ha dicho que…
Existen serios atavismos que frenan nuestro progreso, son severos complejos que no permiten el despliegue de lo esencial en nosotros, por eso hay que seguir luchando por la liberación de conciencias hacia lo pleno, el arquetipo de lo tradicional esta mandado a recoger... la lucha continúa... Happy christmas and happy new year too, bye!
Anónimo ha dicho que…
Es muy complicado cuando se nace y crece bajo una religión específica cualesquiera que esta sea, normalmente éstas se basan en unos parametros que pretenden dar un "orden" a las cosas del mundo material, lamentablemente desconociendo que el ser humano es de carne y hueso, es decir de materia...ummmm fue muy dificil crecer bajo esas "normas".....liberarse solo sucede mucho tiempo después.....
el fotografo

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