LEYENDAS URBANAS EN EL CONDADO DE BROWARD

Hace apenas dos semanas que puse de nuevo en mi muro de Facebook  el artículo que había escrito sobre Romeo, y que titulé el loco era mi manera de homenajear su vida, luego de enterarme que había muerto, de la misma manera que había vivido su vida es decir sin los dramas con que todos enmarcamos la muerte. Luego en una reunión del vecindario me contaron que la policía lo encontró en su apartamento de la playa muerto y que aparentemente llevaba un par de días de fallecido, la manera como se le rindió homenaje a su memoria no fue muy ortodoxa pues le colgaron de nuevo el título de loco, y desfilaron algunas historias que constataban su locura. Una mujer dijo que exhibía sus genitales en la playa, que llevaba colgada una botella de agua de su pantaloneta que llenaba de agua de mar y con ello se hidrataba, otra dijo que comía basura y que sus repentinas desapariciones de la playa obedecían a que se lo habían llevado varias veces para un sanatorio para pacientes con enfermedades mentales, y al final todas estuvieron de acuerdo en que Romeo era millonario y que había dejado una fortuna que seguramente recogería un hijo que tenía y del cual se supo su existencia después de su muerte.

Aunque todas aseguraron haber sido testigos presenciales de lo que afirmaban ninguna de estas versiones coincidía ni remotamente con el Romeo que yo conocí, pese a que ninguna de aquellas mujeres había tenido una sola conversación con él, mientras que yo si había hablado con él, no una sino muchas veces, a decir verdad siempre que coincidíamos en la playa, él se acercaba y sosteníamos conversaciones que a mi siempre me parecieron cuerdas, pero no me crean mucho que en todo caso hay quienes dicen que yo también estoy loca. Es cierto que su pantaloneta de baño era muy diminuta para un hombre de su edad, pero jamás en 10 años que lo conocí le vi sus genitales, ni él me los exhibió sin importar si coincidíamos en los amaneceres que yo iba a ver en la playa o tarde cuando la noche había conquistado el día. Tampoco lo vi nunca comer basura, las pocas veces que lo vi comer, llevaba frutas y nueces y las comía entre caminata y caminata o entre chapuzón en el mar y caminata.



Hoy salí a caminar a la playa al atardecer, luego de una hora de caminata y a mi regreso me capturó una bella mujer que estaba haciendo yoga justo en la orilla del mar, la playa estaba desierta, sólo ella y yo despedíamos el día a esa hora, así que decidí quedarme viendo los ejercicios que ella hacía para aprender un poco, de repente alguien salió desde un follaje que había detrás de donde yo estaba y al girar vi con asombro que era Romeo, el muerto, al que yo le había rendido homenaje, el mismo que en palabras de aquellas mujeres habían encontrado muerto en su apto, el que todos menos yo dicen que esta loco, al principio sentí temor, al verlo salir rozagante y lleno de vida con su característica sonrisa diciendo “long time didn’t see you” me quedé allí parada observándolo detenidamente, buscando en su piel algún gusano que me dijera que había salido de su tumba, o algún color gris que me dijera que había escapado de la cremación, o alguna nube diciéndome que venía del cielo, capturando sus palabras para asegurarme que llegaban sin ninguna alteración de sonido, quería tocarlo, pero si nunca lo había hecho en vida menos lo hará ahora que estaba muerto, incluso dudé que la que estuviera muerta fuera yo, o que me hubiera trasladado a otra dimensión y estuviera accediendo fantasmas.

Romeo marzo 13 2012


Así que decidí apoderarme más de mi presente de lo que suelo hacerlo y concentrarme en cada palabra que me decía, hizo un perfecto asana (posición de yoga) en la arena y me preguntó si podía imitarlo, le dije que no, más porque no quería distraerme que porque no pudiera, entonces me preguntó si estaba embarazada, cuando le  dije que no me dijo que recordara que somos lo que comemos, que lo viera a él, que comía bien y por eso el viviría para siempre, justo cuando empezaba a pensar que Romeo estaba vivo él me salía con ideas de eternidad  física y de nuevo me hizo dudar entonces le pregunté cuantos años tenía y me dijo que un poco más de cien y se quedó inmerso en un asana, que luego cambió por otro mientras yo decidía tomar mi teléfono celular y tomarle fotografías porque esa sería la única manera de probarle a aquellas mujeres que Romeo está vivo, porque uno está vivo o muerto hasta que se demuestre lo contrario, y en este caso yo tengo la manera de probar que Romeo aún vive y que su herencia millonaria no puede ser repartida todavía. De regreso a casa me sorprendí con una enorme sonrisa engalanando mi rostro, nunca he sentido tanto placer de ver un muerto y recordé que justo hoy es martes 13.

Romeo marzo 13 2012

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