LO QUE PASA EN EL BAÑO DE HOMBRES.

Tengo que confesar que a la hora de hacer uso de un baño público tengo preferencia por los de los hombres, y siempre que tengo la oportunidad de hacerlo lo hago, la parte molesta es que a veces debo dar explicaciones para que me dejen entrar, porque los hombres siempre pensaran que mis motivos son más de orden erótico que de origen higiénico.

Sí, y es que aunque las mujeres se dicen ser muy limpias, aseadas y pulcras, la verdad es que los baños de mujeres en líneas generales son asquerosos. Las mujeres orinan de diferentes maneras menos de la manera convencional, la cual tienen reservadas para usar en su casa donde por supuesto no quieren armar el desorden que arman en los baños públicos para no quemar las calorías diarias limpiándolo.

Están las que orinan paradas sobre la taza del inodoro (use usted su imaginación para ver este cuadro) por temor a contagiarse de alguna enfermedad si usan la taza para sentarse, lo cual hace que su chorro quede esparcido usualmente alrededor de la taza y en el suelo (no me imagino sus pies cuando llevan sandalias puestas) posteriormente le agregan alguna porción de tierra de los zapatos al contenido del suelo y la cosa empeora, aunque no empeora más que si en vez de estar orinando están haciendo el número 2, sólo vuelvan a usar su imaginación.



Están las que tienen piernas largas que pueden levantar su cola por encima de la taza suspendida a suficientes centímetros de la taza para no contagiarse de esa imaginaria enfermedad que muchas mujeres (que nadie ha conocido) se contagian. Sin importar la altura a la que la acróbata en mención suba la cola el resultado es exactamente igual al anterior.

Todo esto se podría evitar si las mujeres fueran menos perezosas y usaran los cubre tazas de papel (que hay prácticamente en todos los baños públicos) para cubrir la taza y poderse sentar cómodamente sin causarle traumatismo a la siguiente usuaria.

Pero aún las usuarias de este dispositivo padecen de un grado menor de pereza que es el de retirar el papel con sus consabidos líquidos, dejando el baño con un espectáculo visual desagradable y que lo hace peor de inaccesible para alguien que tenga la dosis completa de pereza para retirar el papel y usar uno nuevo.

Queda la opción de emergencia que es la de usar papel higiénico para limpiar el desorden de la anterior usuaria y si se padece de escrúpulo exacerbado ponerle unas gotas de hand Sanitizer antes de usarlo, pero en países como Colombia donde uno paga por la porción de papel higiénico y por el uso del baño no me alcanzo a imaginar a cuanto subirían las tarifas. No puedo dejar de mencionar el panorama terrorífico de todas las poses anteriores cuando la mujer tiene su periodo menstrual, lo cual deja el baño en una especie de cuarentena.



El asunto suele ser tan traumático que he pensado que parte de la competividad femenina puede ser la causante de que las mujeres observen tan poca consideración con sus congéneres a la hora de usar los baños públicos, es como si fuera una manera inconsciente (o conciente quien sabe!) de agredir a las demás mujeres dejando los baños en las condiciones en que los dejan.

Con todo esto he descubierto que los baños de los  hombres son mucho más higiénicos que los nuestros. En estas entradas a los baños de hombres me han pasado muchas cosas pero jamás uno había llamado a seguridad como me sucedió hace un par de semanas, en que el guarda de seguridad me llamó decentemente desde afuera y me pidió que saliera que él me acompañaría al baño de mujeres “a no ser que no sea usted mujer, lo cual debe probarme” mientras me subía los pantalones pensaba en donde conseguiría un pene de emergencia para lucirlo y probar que no soy mujer, también pensé si en este país habrá pena de muerte por este delito.

Al salir le expliqué al hombre que no tenía pene para justificar mi presencia allí, me disculpé por importunar al caballero que había llamado a seguridad y juré por todas las almas familiares desencarnadas que no había visto el tamaño del pene de los hombres que estaban usando el baño, terminé dando la explicación racional a mi conducta y los hombres que estaban allí no lo podían creer. Uno de ellos dijo que pensaba que nuestros baños eran los más limpios del planeta, y terminó diciendo que se imaginaba que las mujeres orinábamos sándalo, lo cual produjo mucha risa entre todos y el ambiente terminó siendo tan natural y flexible que nos olvidamos que eran un montón de hombres con una mujer infiltrada hablando de orines en un baño de hombres.


Comentarios

juan ha dicho que…
Algun a dama me dijo que los grafitits y que son terribles! Yo no le constatado; alguna vez, me colare en un bano de damas...
Anónimo ha dicho que…
No me lo puedo creer, esta muy bueno esto...un abrazo, el fotografo
Alejandro Hernández ha dicho que…
Saberse sentar también es un arte y la que se para pierde.

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