CORTESÍA SEXUAL.

Me lo encontré hace unos días engalanado en su traje de ejecutivo conduciendo como siempre un auto lujoso, y luciendo esa sonrisa impecable que garantiza que jamás en su vida ha sido infeliz, encantador de serpientes le digo yo, solía ser un buen amante y lo debe seguir siendo. Su interés por mi brilló en la esquina de su sonrisa junto con sus dientes perfectamente blancos, como si no hubiera pasado el tiempo, como si nos hubiéramos visto ayer en la habitación donde solíamos darle rienda suelta a nuestros instintos. Yo en cambio estaba parca, feliz de verlo de nuevo, pero parca, por más que le hice un llamado en voz alta a mis bajos instintos para que salieran a aplaudir a Mr sonrisa perfecta, estos se escondieron presurosos como si de esa dosis hubieran tenido suficiente.

Pero los hombres (y me perdonan que generalice pero la excepción es tan pequeña que no vale la pena incluirla) parecen estar listos y dispuestos no sólo para las ex, sino para cualquier mujer que emita la más mínima señal de disponibilidad, y al parecer ellos traducen que todas las ex, seguimos no sólo disponibles, sino deseosas de seguir teniendo sexo con ellos. Me reclamó (como me pasó con el ex novio) mi abandono de aquel entonces, cuando le dije que simplemente había perdido el interés, su ego salió presuroso a dar la cara "¿no te habrás vuelto frígida verdad?" como ya sé que discutir con un ego sangrante es energía mal invertida le dije que si, y que la frigidez en mi caso sólo era curada por un nuevo prospecto, y para concluir le dije que repetir los mismos alimentos satura el paladar, y que si a eso le podemos llamar frigidez, entonces, si, me había vuelto frígida. Ese día aprendí algo nuevo del diccionario masculino, si una mujer pierde el interés por un amante es frígida, pero si es el hombre quien pierde el interés por uno, es apenas natural, se le atribuye a su naturaleza masculina.



Invirtió el noventa y cinco por ciento de nuestra conversación en convencerme de que repitiera de ese mismo menú, lo más curioso del caso es que es posible que ni siquiera fuera que yo le resultara tan deseable, sino que su ego se resistía a aceptar una negativa por respuesta, me imagino que eso lo devalúa en su bolsa de valores femenina. Uno de los argumentos que esgrimió fue que se lo debía, y me recordó aquella vez en que interrumpí un coito para marcharme del lugar porque no la estaba pasando bien. De nada sirvió que le explicara que no era su culpa, que era yo que a lo mejor no estaba bien sintonizada en esos días, pero lo que me impresionó fue su respuesta, cuando me dijo que el papel de una mujer aunque no la esté pasando bien, es cuando menos fingir que si lo está haciendo, y terminar. "Simple cortesía" aseguró.

Me quedé pensando en las tantas mujeres que me han confesado que sostienen relaciones sexuales que ya rayan en el fastidio con su esposo o con su pareja actual sólo por complacer a su macho, para que no se vaya con otra, para que no deje de cumplir con los gastos de la casa, para que no las abandone y un montón de disculpas más que ponen por delante de su propia valía. Y lo peor de ésto, es que después responsabilizan a los hombres de su infelicidad. No queridas damas, somos responsables de lo que hacemos y dejamos de hacer con nuestro cuerpo, ser sexualmente satisfechas es un derecho que sólo nosotras podemos reclamar, nadie, ni siquiera el hombre que más nos ame, lo hará por nosotras. Es ahí en nuestra relación con el sexo, en la exploración de nuestros polos femeninos y masculinos cuando estamos en una relación sexual, donde la diferencia entre ellos y nosotras se hace visible, esa diferencia existe, estar conscientes de ello, y saber como manejarla es nuestra responsabilidad no de la sociedad ni de nadie más.

Así que la próxima vez que se sienta tentada a ser una dama "cortés" en la cama, piénselo dos veces, ese tipo de cortesía sexual puede tener un final nada feliz.




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Fabuloso mujercita!! Muy buen post! y has dado en el blanco a muchos mitos y carencias en las mujeres. Muy educativo.
Tu esposito.
David G ha dicho que…
Diferencias entre hombre y mujeres (Hombres primero, por el orden alfabético)
Las mujeres dice que los hombres solo pensamos en sexo y eso es bastante cercano a la realidad, pero no creo que eso significa que ellas no lo piensen. Es más, la naturaleza las doto a ellas de la capacidad de tener más sexo que los hombres. Un hombre, después de eyacular, debe esperar antes de estar listo para “el segundo”. Un hombre promedio, de más de 30 años, no podrá tener 3 faenas en una noche a menos que tenga ayudas como el viagra. Por otro lado, una mujer no tiene ese problema y, si así lo desea, podría tener varios encuentros…por supuesto con varios “machos” distintos pues ellos quedarían agotados. Así que yo creo que esa diferencia natural en la capacidad de tener sexo en mayor o menor cantidad, es una de las razones para pensar más en eso o no.
Otra diferencia interesante es que las mujeres siempre nos dicen que nosotros no las entendemos y que ellas quieren que los hombres les den estabilidad económica y seguridad, las divirtamos, las llevemos a bailar o a restaurantes, les compremos regalos (ojala caros), etc…y que eso llevara al sexo (chantaje!). Ellas no entienden a los hombres y piden ser entendidas. No entienden que si para ellas el sexo es la meta, para nosotros es el punto de partida. Un hombre que recibe buen sexo, se convertirá en ese caballero que ellas desean. Pero buen sexo no es acostarse y dejarse hacer…eso sería algo parecido a la necrofilia! Queremos acción, queremos inhibición. Seguro que a ellas también les gusta, pues por qué no hacerlo? Al cumplir varios años de casados, el sexo va desapareciendo. No nos casamos para ser célibes. Queremos sexo y ellas también. Si no fuera así, no habría tantas mujeres traicionando a sus maridos con muchachos más jóvenes que no les dan todo lo que ellas nos piden. Solo les dan sexo.
Así pues, dejemos la hipocresía y a la cama.

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