AGUJITAS ENERGÉTICAS.

Querido Diario:

Sin importar que tantos rostros diferentes hayan en una misma sala, yo sé bien quien es mi madre, mi padre y mi abuela, ah también a mi abuelo lo reconozco. Hay personas que me hacen cosquillas y otras que me punzan como agujitas, nadie puede explicarse porqué, pero así es. He sabido que a la gente adulta también le pasa, mi abuela Luz dice que es química energética, y estoy por pensar que así es, porque hay unas señoras que me quieren cargar y a mi se me quiere salir mi tercer ojo de su sitio con solo sentir su cercanía, toda mi seguridad energética se siente amenazada y como lo único que sé hacer es llorar, porque aún no aprendo a hablar, pues empiezo a llorar.

Lo peor si es que esas personas agujitas, están tan desconectadas de su fuente que no captan que cuando lloro les estoy dando la oportunidad de revisar que parte de su entorno energético no está vibrando en alta frecuencia, y entonces se empeñan en tocarme, en levantarme, en hablarme cerca y como yo prácticamente soy una bolita de energía también, simplemente esta bolita con la de ellas hace corto circuito. Mi abuela Luz se queda observando callada lo que está pasando, y cuando la miro de tercer ojo a tercer ojo, sé lo que ella está pensando, y ella lo que me está pasando, para ella es mas fácil despertar compasión por esas agujitas energéticas, que para mí, no te quieres imaginar lo difícil que es para mi madre, ella simplemente no lo comprende y entonces se pone tan molesta!



La vida es como un juego, eso dice mi abuela Luz, si uno le apuesta a todas las fichas tiene más probabilidades de ganar, lo malo es que la gente le apuesta sólo a las que creen que son las mejores fichas, y como eso de lo mejor es tan subjetivo pues la mayoría salen perdiendo. Yo sé que mi abuela cuando me mira de tercer ojo a tercer ojo me dice que le debo apostar también a las fichas agujitas energéticas y estoy haciendo mi mejor esfuerzo, ella no se podrá quejar, que ya aguanto un poquito más. También me ha dicho la abuela de tercer ojo a tercer ojo, que las mismas agujitas que me lastiman me pueden hacer acupuntura y sanar mis heridas, es su manera de mostrarme que hasta en las personas que son indeseables existe un potencial por ser descubierto.

El mundo para mí es una cómoda colchoneta energética en donde unas veces puedo dormir placidamente mientras que otras me desvelo, apenas estoy aprendiendo a dormir en el filo de aquellas agujas que me pinchan con su aura desordenada, pienso que si practico diariamente lo lograré un día de estos, aunque sé de muchos que tienen más edad que yo y no han aprendido a hacerlo ¿Será que no han practicado lo suficiente?

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
me gusta mucho pero mucho esta historia esta buenisima
un abrazo
el fotografo

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