CON- PAN- EROS

Hace varios años mi esposo enfrentó una inestabilidad laboral que hubiera roto los nervios de cualquier persona, pasaron meses en que permanecía en casa esperando por la noticia de alguno de los empleadores donde había llevado su hoja de vida, y cuando creía estar afianzado en un nuevo empleo algo inesperado sucedía y el perdía de nuevo su empleo.

Una de las cosas que más me impresionaba durante la estadía de mi esposo en casa era como tenía su vida planificada pese a su supuesta "inactividad". Siempre tenía un plan de trabajo que lo sacaba de cualquier ociosa idea de impaciencia o desesperación. Después de invertir algunas horas al día para buscar empleo, él se ocupaba de reparar sus aeromodelos, de volarlos, de hacer ejercicio, de escribir, de arreglar la computadora y de mantener en orden los asuntos que había tenido en descuido cuando estaba trabajando. Una de las empresas que sacó adelante ha sido su libro “historias del aire” el cual consiguió terminar de escribir, y que actualmente publica en su blog.

Todas estas actividades en las que el se involucraba mientras esperaba por un nuevo empleo, nos hicieron la vida mejor a los dos, nunca me salpicó con sus mareas emocionales (si es que las hubo) y siempre me hizo sentir segura y protegida en medio del movimiento que estábamos enfrentando. Creo que ha sido una de las épocas más hermosa que hemos compartido juntos, lo conocí más de lo que creí conocerlo hasta entonces, me enamoré más aún de él, pero sobre todo cada día lo admiro y lo respeto más porque es un hombre que sabe reverenciar la vida y sabe estar agradecido con lo que tiene. Él no llora frente a lo que no tiene, sino que saca todas sus riquezas y las esparce para rodearse y rodearme de ellas, él vive una vida de eterno agradecimiento. Cuando lo observo a veces incluso después del desatino de otra persona en su rostro esta dibujada una sonrisa, sonrisa que no ridiculiza, que no critica que no subvalora, sonrisa que emana comprensión, amor y dulzura, sonrisa que se solidariza contigo y que te hace sentir que tu desatino alguna vez fue también el de él.

Compartimos el dinero que entró en casa sin mirar quien ganaba más y sin que eso nos incomodara, él me enseñó el valor del compartir y como el dinero sólo es la representación energética de nuestro sentido de merecimiento al servicio de la solidaridad social.

Durante ésta misma época llegaron visitantes a nuestra casa, que esperamos no haber salpicado con las condiciones que estábamos viviendo y con quienes compartimos a manos llenas lo que teníamos sin temor alguno a quedarnos sin suficientes recursos para seguir sobreviviendo. Presenciamos milagros inexplicables respecto al dinero y a los recursos, y ser testigos de tanto milagro nos fortaleció mucho y nos llenó de convicción y de fe de que nunca estamos solos. Profesamos la misma religión, a él le gusta llamarla la religión del "corazón" es la misma que nos mantiene unidos en amor, en respeto mutuo, en admiración y en comprensión.

Yo estoy convencida que Carlos no es un espécimen en vía de extinción, que el mundo está poblado de muchos seres como él, y me alegra saberlo, eso hace más esperanzador el panorama en la tierra. Me siento particularmente bendecida y agradecida por que me haya hecho merecedora de la compañía de un alma tan brillante y maravillosa como la de él. Es por eso que siempre digo que cuando la necesidad entra por la puerta y el amor sale por la ventana, siquiera se marchó ése impostor.

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