¡PERO BAILA TAN BIEN!

El actor Osvaldo Ríos se retiró del desfile anual puertorriqueño de Nueva York luego que críticos llamaran a un boicot y por lo menos un invitado se retirara a modo de protesta. Osvaldo quien había sido seleccionado como "padrino internacional" del desfile, fue hallado culpable de violencia doméstica en 2003, en relación con una agresión física ocurrida en 1996. Un grupo de concejales neoyorquinos condenó la elección y prometieron boicotear el desfile a no ser que sea retirada la designación de Osvaldo.

Me alegra la decisión de Osvaldo Ríos de retirarse del desfile, sobre todo porque está demostrando que no es el mismo hombre que fue juzgado por violencia doméstica, está demostrando su evolución como ser humano, mientras quienes lo siguen censurando por su pasado sólo muestran su estancamiento evolutivo y su falta de generosidad. Y es muy curioso que hay personas que pecan una sola vez, mientras otras siguen pecando toda la vida cuando deciden cargar a cuestas los pecados de los demás señalándolos eternamente. Lo triste es que éste tipo de conducta se ha popularizado, sobre todo si quienes imponen éste tipo de prácticas son personajes públicos, supuestas imagenes a seguir, es cuando más se nos dificulta cuestionar ésta forma de proceder, damos por hecho que un consejal o una figura “representativa” no puede estar equivocada en sus convocatorias, para cuestionarlas necesitamos más conciencia y menos ego.

Al igual que Osvaldo yo también he sido varias veces juzgada por conductas erróneas, y algunas personas me han condenado de por vida por ello, lo curioso es que casi siempre han sido personas que han dicho “amarme” mucho. Ahora doy gracias por haber sido bendecida con mis errores y con la oportunidad de enmendarlos, porque de ésa forma he aprendido a confiar más en la gente, la certeza de que todos podemos cambiar no es un sombra que se esconde en las tinieblas para mí, sino una realidad que nos moldea de nuevo, que nos hace renacer de las cenizas y que tiende un mundo nuevo ante nuestros ojos.

La confianza en los cambios de los demás, sólo refleja la confianza que tenemos en nosotros mismos, en la medida en que nos sentimos más confortables con el ser humano que nos habita, tendemos a ser más generosos con la confianza en los demás. No somos nuestro pasado, somos seres cambiantes que buscamos lecciones para aprenderlas y éso sólo es posible a través de ensayo y el error. No nos damos cuenta que cuando ponemos etiquetas de buenos y de malos a los demás, estamos hablando de nosotros mismos, estamos exhibiendo toda nuestra intolerancia, nuestra rigidez mental y nuestra incapacidad de amar y ese también es un rostro de la maldad.

Cada vez que soy tentada a condenar a alguien por su pasado me siento profundamente inspirada por mi amiga Alejandra quien cuando a veces en conversaciones se filtran comentarios negativos sobre alguna persona, ella escucha atentamente y termina diciendo "¡pero baila tan bien!" es su manera de rescatar algo positivo de la persona de quien se está hablando y al mismo tiempo es la manera como se termina la conversación. Quizá nos sirva para ejercitar la tolerancia con los errores de los demás el recordar como bailan de bien, aún cuando no sepan bailar, quizá debamos practicar más aquello de conectar la lengua no con el cerebro, sino con el corazón antes de liderar actos que van en detrimento de nuestros semejantes. Somos uno.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Creo que es mucho mas sencillo juzgar que actuar en nuestras debilidades, pocos hay como tu que evolucionan. En lo personal los que se levantan después de acciones que no solo perjudican al projimo sino a ellos son almas valientes!!!!!
Hay que brindar porque todos podamos no solo ser humildes sino valientes para enfrentarnos ante las debilidades y errores que cometemos y poseemos

Gran Abrazo
Silvia Luna
Anónimo ha dicho que…
"Es tan fácil juzgar y tan difícil defender... y es tan fácil acusar y tan difícil disculpar. Juzgar a alguien por su pasado es negarle la posibilidad de corregir sus acciones en el futuro, es terminar condenándolo por lo que hizo... Al que se equivoca hay que darle la oportunidad de que haga un cambio en su vida y corrija sus errores para modificar su presente y construir su mañana."
Felipe A Lora

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