SÁLVESE QUIEN QUIERA

Ayer nos reunimos en la playa para juntar nuestras manos en meditación y enviar luz al planeta en pro de nuestros océanos. Aunque la convocatoria estaba abierta asistimos tres personas en mi locación, dos españolas y yo, y digo sus nacionalidades porque una amiga me dijo que eso me pasaba por andarme “juntando” con Latinos, que si andara más con americanos habrían asistido, ella que es Latina lógicamente no asistió...

Juntamos nuestras manos y estuvimos en meditación cerca de diez minutos en la orilla del mar, después de que la meditación pasó me quedé pensando si eso de verdad servirá para algo, es la misma pregunta que me hacía en las clases de trigonometría cuando llegaban a mi mente interrogantes existenciales, debo decir que nunca he tenido que usar una ecuación para salir de un problema, y que a la hora de pagar las cuentas tampoco me ha sido de ayuda decirle a la cajera que puedo hacer una ecuación. Y creo que eso fue lo que siempre me restaba motivación por la educación académica, que habían muchos conocimientos a los que no les veía utilidad práctica. No me pasa muy distinto con algunas prácticas espirituales. Es decir, al margen de que sé, que en el plano energético este tipo de práctica es de utilidad siempre termino preguntándome si debemos conformarnos sólo con sentarnos en posición de loto a meditar y visualizar luces de colores, controlar la respiración, y relajar nuestro cuerpo totalmente, para después levantarnos de allí y seguir haciendo las mismas cosas y dándole albergue a los mismos pensamientos.

Mientras mucha gente estaba uniendo sus manos en las costas de la Florida con este propósito, pensaba en cuanta de esta gente está consciente realmente de lo que está haciendo, o sólo lo hacen porque habían cámaras de televisión, o alguien que influye en ellos se los pidió, o simplemente siguieron a la colectividad etc. La gran pregunta es ¿qué estamos haciendo por cambiar las cosas? ¿qué tipo de prácticas hemos incorporado a nuestra vida para contribuir con el planeta? ¿De qué nos sirve meditar a diario si después de la meditación salimos a meternos en las tiendas a comprar cosas que no necesitamos? ¿Sabe la gente realmente el impacto que tiene el consumismo sobre el planeta? ¿Pensamos antes de comprar un objeto (muchas veces inútil) en el destino final de ese objeto y en que posiblemente estamos incrementando el volumen de basura y por lo tanto el caos por el que atraviesa el planeta en este momento?



A veces tengo la sensación que militar por que el cambio climático no avance se ha convertido en una nueva moda, que llevamos puesta en camisetas, en botellas de agua y en consecuencia en más objetos de consumo que terminarán de igual forma en la basura. Es un contrasentido lo que hacemos, toda campaña tiene que estar inundada por objetos como si el nivel de consciencia con que vayamos a una actividad no fuera suficiente. O quizá es porque no hemos alcanzado ese nivel de conciencia.

Siempre me pone a pensar la cantidad de cosas que hay en casa y en la enorme responsabilidad que tengo de asegurarme cual será su destino cuando terminen su ciclo en mi vida, deberé encargarme de rotarlos de la mejor manera para que no vayan a parar a la basura. En Estados Unidos cambiar de muebles es un dilema impresionante, al menos lo es para mí, porque no sabemos qué hacer con los que ya tenemos en mal estado en casa, por un lado e ilegal ponerlos en la calle, y por el otro es tan costoso salir de los viejos. A veces las personas te regalan unos muebles en perfecto estado, pero salir de los que tenías te puede representar un costo que no tienes.

En la ciudad donde vivo reciclar es tan costoso que muchos edificios prefieren no hacerlo por no subir la cuota de mantenimiento, en mi edificio al menos tenemos que botar las basuras juntas porque no tenemos sistema de reciclaje. Lo cual me hace pensar que contribuir para el cambio climático se está convirtiendo en un asunto de poder adquisitivo y en un recurso que los más vivos están usando a su favor. Mientras tanto el planeta sangra, esto es como tener a tu madre enferma y cobrarle a los médicos para que ensayen una nueva medicina que podría salvarle la vida, por que lo hagan.

Mientras el temor por no tener lo suficiente siga siendo la manera como muchos se llenan de ambición y no tomemos conciencia de que salvar al planeta es mucho más que militar en marchas y en meditaciones y no estemos determinados a tomar acción responsabilizándonos de cada uno de nuestros actos, y de cada una de nuestras compras y de nuestra relación con las cosas y los objetos que tenemos, dudo mucho que estemos haciendo un auténtico trabajo de luz y una misión real por salvar nuestro planeta, en cuyo caso solo resta decir sálvese quien quiera.


Comentarios

fdiazj ha dicho que…
¡Bravo, Lumediana! Como diría Sancho en el Quijote, esto es llamar al pan, pan, y al vino, vino. Facta potentiora sunt verbis!
Tío Regañetas.

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