EN CASA DE LA ABUELA

Mi abuelo Kiko, fue una presencia corta en mi vida pero intensa, que me dejó marcada para toda la vida, teníamos un ritual que se cumplía perfectamente cuando él llegaba a casa. Él se tendía en el piso y ponía su cabeza sobre mi regazo mientras lo peinaba poniendo saliba en la palma de mi mano izquierda y la pasaba por unos cuantos mechones de pelo que cubrían su calva. Permanecíamos mucho tiempo en ese ritual, mientras él me contaba historias y antes de que me dejara ver el regalo que me llevaba que casi siempre eran joyas de oro. Lo curioso es que aunque nunca he disfrutado las joyas de ese metal, sus regalos me hacían muy feliz, no tanto por el contenido, sino por el significado que tenían. No conservo ninguna joya que el me regaló, pero los rituales yacen en mi memoria como la joya que son. Después, orgullosos le contábamos al mundo nuestro ritual, era una manera de exhibir nuestro amor a través de algo tan trivial como peinarse con saliva. Después de que él murió cuenta mi prima Zoe porque yo no tengo memoria de ello, que yo seguía conversando con él, no me extrañaría que siguiera peinándolo con saliva también.

Mientras más se acerca el momento del nacimiento de mi nieta, más pienso en ese rol y en lo descuidado que ha estado en los últimos tiempos, por eso me resulta tan inspiradora mi concuñada Clemencia quien se hizo abuela por primera vez hace un par de años, y quien permitió que ese acontecimiento le cambiara la vida radicalmente. Ella, pese a que es una abuela joven, ha asumido un compromiso muy férreo con ese rol, yo diría que como el de una abuela de la vieja data, ya hasta tiene su receta de pan de banano que la caracteriza en la familia. Para su nieta algún día esa será una de las recetas de la abuela, para nosotros es la primera receta de abuela que le conocemos. También le ha puesto su respectivo apodo cariñoso, cuyo uso se ha ido propagando en la familia. Su vida social gira exclusivamente alrededor de los días en que puede tener acceso a las visitas de su nieta. El lugar privilegiado que esa niña tiene en la familia lo ha construido con ahínco su abuela y la marca que ella está dejando en ésta pequeña seguramente que hará la diferencia en la educación de ésta niña.




Y es que la relación con los nietos es algo que tiene que trabajarse, el rol de las abuelas es más complejo que ser la madre de la madre/padre de nuestros nietos. Los rituales en la relación de abuelos y nietos se hacen necesarios y son los que fortalecen más ese lazo. Las abuelas somos el puente de comunicación entre una generación y otra, a través de nosotras los nietos pueden tener acceso a información familiar que a veces ni sus propios padres tienen, a través de nosotros pueden conocer su historia y revivirla. La tradición oral es la base fundamental en la relación entre abuelos y nietos, somos nosotros quienes les mostramos sus raíces y les ayudamos a no remover la tierra de la cual están hechos y a conservar aunque sea un terruño de esa tierra.

En la casa de la abuela pasaba lo mejor, nos consentían, nos preparaban los mejores alimentos, nadie nos regañaba, estaban las fotografías de la gente que no conocimos porque se fueron antes de nosotros llegar, pero de quienes también venimos. La casa de la abuela era un refugio mágico al que muchos tuvieron acceso y donde además nos contaban historias de familia que nos hacian sentir parte de la misma. El alimento para el alma que consitituye una buena abuela, llega a los nietos de múltiples formas. Siendo la tradición oral y la alimentacion ejes fundamentales de ese conjunto de rituales que cada uno conforma de acuerdo a su experiencia. Sin esa dedicación a construir ritos y puntos de encuentro con los nietos la relación con ellos no se construye de igual manera.

Creo que mi ritual con la pequeña Samantha, está marcado por la escritura, es por eso que estoy documentando todo lo que ha pasado en nuestra familia desde que nos anunciaron su llegada a éste planeta, ella podrá constatar algun día a través de mis letras (lo que la motivará a leer perfecto español) que ella estaba entre nosotros antes de que su cuerpo ocupara un espacio físico aquí afuera. Le escribo cuentos en su diario y le muestro trozos de la vida aquí...no importa cuánto tarde en entenderme:

Querida Nieta:

Hace dos días que llueve, también está lloviendo dentro de mí, tu abuelita es de azúcar por eso cuando llueve se humedece y entonces su sabor dulce no lo es tanto, y ella piensa que no sirve para endulzar el café, ni para hacer galletas, ni para endulzar la avena, le atacan fuertes sensaciones de que se echó a perder sólo porque se humedeció, se le olvida que se puede secar y recuperar la textura que antes tenía y volver a disfrutar de ser una rica y deliciosa cucharada cósmica de azúcar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
me encanta que ya comprendas el significado de ser abuela,algunas como yo pensamos tambièn que la figura externa de abuela con hilos de plata tambièn nos afirma en ese papel.Que vivan las abuelas!!
Anónimo ha dicho que…
Querida Lulu,
Que articulo mas bello. Gracias ante todo por hacer referencia a mi familia alrededor del "Abuelazco" si asi se le pudiese llamar. Que hermoso escribes a tu nieta, que lindo y que profundo ver pasar la vida, transmites el encanto del amor a la vida de ese nuevo ser, prolongacion de tu existencia. Que afortunadas somos al poder compartir la llegada a este mundo de tu preciosa nieta.
Te confieso que mis lagrimas brotaron de mis ojos al revivir a traves de tu articulo como se teje y se construye una familia.
No tengo palabras para plasmar lo que en este momento siento.
Felicitaciones,
Clemencia Huertas

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